La creatividad teórica reflexiva ha ido de la mano con la creatividad artística, desde que se han instalado los discursos sobre arte, al menos en Occidente. Sin embargo, debería decir que normalmente ‘ha ido a la zaga de la creatividad artística’.
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) representan hoy una etapa más en esa secuencia (creación-reflexión), tanto en lo relativo a la creatividad artística como respecto de la reflexión sobre sus productos.
A partir de la articulación referida surgen variadas experiencias. Se trata de modos sui géneris de percepción, tanto del entorno como del propio cuerpo del bailarín en tanto entidad creadora. Son enlaces de la tecnología con el arte, manifestaciones inesperadas para la tecnología misma.
Esta nueva disciplina
llamada ciberdanza permite enlaces de la tecnología con el arte dando lugar a
una nueva experiencia que puede ser abordada desde los diferentes enfoques del
proceso de enseñanza –aprendizaje.
En relación a la ciberdanza
con el enfoque conductista, puede utilizarse la tecnología para generar a modo
estímulo-respuesta ciertos comportamientos en los estudiantes en relación con
los objetivos de la danza. Por ejemplo, este sería el caso de bailarines robots
que oficiaran de pareja de los estudiantes pero que, a través de los
movimientos realizados a través de actos reflejos, obligaran a ciertas
respuestas corporales. Aquí no habría una real asimilación de los pasos sino
simples respuestas a los estímulos generados por los bailarines robots.
Por otro lado, posicionados
en el enfoque cognitivista la ciberdanza nos presenta la posibilidad de
incorporar tecnología para crear las condiciones necesarias para que cada
estudiante, de acuerdo a su tipo de inteligencia, pueda desarrollar el
aprendizaje correspondiente, inspirado en su contexto social.
Así, podremos a través de
dispositivos tecnológicos modificar las luces, los espacios, los olores y todas
las características ambientales necesarias para adaptar la enseñanza a las
particularidades de cada estudiante.

Dejando de lado los ejemplos
brindados, la ciberdanza se transforma en un campo infinito de posibilidades e
incluye la experiencia de la hibridez, que conlleva la articulación estética
del cuerpo humano-orgánico con la máquina – inorgánica. Para la ciencia será
posible incorporar tecnología dentro de los cuerpos con el fin de hacer más
eficiente
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